Chile: Robot telecomandado opera en zonas de riesgo de la mina Esmeralda

El robot Arkytas MU-2.1, desarrollado por la empresa Kinamics, puede levantar datos en sectores no fortificados, eliminando la exposición de trabajadores.| Foto: Codelco

La búsqueda de una mina cero exposición dio un nuevo paso concreto en la División El Teniente, de Codelco, con la entrada en funcionamiento del Arkytas MU-2.1. El robot telecomandado ya opera en la mina Esmeralda, específicamente en las zonas de “frente” donde se construyen nuevos túneles. Al ser sectores aún no fortificados, el ingreso humano está prohibido por normativa, desafío que el equipo resuelve mediante la captura de imágenes para recrear digitalmente el terreno.

Javier Valenzuela, ingeniero de la Unidad de Innovación de la División El Teniente, explicó que el uso del robot nace “por lo riesgoso que es ingresar al frente. Luego de una tronadura, se debía aislar durante mucho tiempo la zona, por lo que se buscaba reducir la exposición de trabajadores a estos riesgos”.

Versatilidad y datos en tiempo real

El proceso en el que participará el robot, desarrollado por la empresa Kinamics, se denomina “fotogrametría”, técnica que transforma 22 fotografías en modelos 3D esenciales para la ingeniería y la topografía. No obstante, su versatilidad permite extraer información más allá de las imágenes.

“El objetivo es que sea utilizado para el levantamiento de parámetros geomineros en puntos de extracción, como humedad, granulometría y dilución, que son claves para la toma de decisiones productivas”, detalló Valentina Toledo, geóloga especialista de la Unidad de Planificación y Control Producción Mina.

Por su parte, Ignacio Castro, ingeniero de Kinamics, resaltó que la tecnología permite profundizar en el conocimiento del yacimiento: “Con este robot, desarrollamos capacidades de análisis del frente mismo para el estudio de las vetillas y cómo viven las estructuras geológicas en la roca”.

Ladrillos fabricados a partir de arena de relave

Por otro lado, División El Teniente también informó que instaló siete bancas estructurales en el Centro de Investigación de Ecosistemas Mediterráneos (CEIEM), ubicado en el vivero de la Hacienda Cauquenes. Cada una de estas piezas fue elaborada con ladrillos fabricados a partir de arena de relave, transformando un residuo de la producción en mobiliario funcional de alta resistencia.

La iniciativa, liderada por el área de Innovación en conjunto con la unidad de Economía Circular, utilizó aproximadamente mil kilos de relave recolectado en la División para la confección de mil “ecoladrillos”. Estos elementos están compuestos en un 85% por arena de relave y un 15% por caucho proveniente de neumáticos fuera de uso (NFU), integrando dos pasivos ambientales en un solo producto.

El proyecto es una continuidad de experiencias exitosas previas, como la jardinera construida con este mismo material en el Estadio Codelco El Teniente, y refuerza la estrategia divisional de convertir pasivos ambientales en activos útiles para la comunidad y la operación. Para el futuro, señalan que por recomendación del Centro Nacional de Pilotaje, el objetivo es avanzar hacia la implementación de este producto en soluciones de construcción de mayor complejidad.

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