
En el marco de las primeras etapas de desarrollo del proyecto Vicuña, ubicado en la frontera entre Argentina (San Juan) y Chile (Atacama), se incorporó a sus primeros 60 operadores de maquinaria pesada, un hito clave para el desarrollo de trabajos tempranos.
El grupo, compuesto mayoritariamente por trabajadores de Iglesia, Jáchal y Guandacol, comenzó su etapa de inducción y entrenamiento. El proyecto es operado por Vicuña Corp., una empresa conjunta entre las gigantes BHP (Australia) y Lundin Mining (Canadá).
La incorporación de este grupo se produce en una fase previa al inicio de las labores operativas, tras un proceso de selección iniciado en octubre con el objetivo de detectar y capacitar talento local. Los nuevos ingresos ya comenzaron instancias de inducción y entrenamiento, esenciales para su desempeño en el proyecto.
Entre sus principales responsabilidades, los operarios estarán a cargo de la conducción de camiones de gran porte, además de participar en un esquema de formación integral. Este programa contempla entrenamiento mediante simuladores, junto con capacitación técnica en campo, poniendo especial énfasis en el cumplimiento de estrictos estándares de seguridad.
Desde la compañía destacaron que esta primera tanda de incorporaciones responde a una política de priorización del empleo local desde las fases iniciales del proyecto. En este sentido, se anticipa que, a medida que progresen las tareas preparatorias, se continuará ampliando la dotación de personal en función de los requerimientos operativos.
El Dato
El proyecto Vicuña se compone de dos yacimientos clave:
- Josemaría (Argentina): Un proyecto avanzado de cobre en la provincia de San Juan.
- Filo del Sol (Argentina/Chile): Considerado uno de los depósitos a cielo abierto con mayor ley de cobre aún no desarrollados.
En febrero de 2026, Vicuña Corp. presentó un plan de desarrollo por etapas, cuya primera fase se enfoca en Josemaría. Asimismo, el proyecto Josemaría obtuvo la aprobación de la actualización de su Informe de Impacto Ambiental (IIA) y de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA), lo que permite avanzar en su desarrollo. En paralelo, la iniciativa busca fortalecer la participación de proveedores locales y la cadena de valor en la región.
