La Granja y Michiquillay podrían sostener la expansión cuprífera del Perú en el mediano y largo plazo

Adán Pino, presidente de proEXPLO 2026, indicó que el reto sigue siendo destrabar inversiones, mejorar los tiempos de permisos, y promover las condiciones adecuadas para que estos proyectos sean económicamente viables.| Foto: © Gary Whitton-Dreamstime

Proyectos de gran escala como La Granja y Michiquillay aparecen como las principales opciones para lograr una  expansión cuprífera del Perú en los próximos 10 a 15 años , en un contexto de creciente demanda global por este metal clave para la transición energética.

Adán Pino, presidente de proEXPLO 2026, sostuvo que la cartera actual de 67 proyectos mineros del país, valorizada en más de USD 64 mil millones, es sólida y cuenta con iniciativas capaces de incrementar la producción en el corto plazo (Ccorocohuayco, Tia María, Zafranal) y, de forma más sólida, en el mediano – largo plazo (La Granja, Michiquillay).

Entre los proyectos más relevantes destacan La Granja —que cuenta con más de 20 millones de toneladas de cobre fino contenido— y Michiquillay, aún en evaluación, ambos considerados de clase mundial. A estos se suman otros de menor escala, pero igualmente importantes, como Haquira, Cañariaco, Los Chankas, Trapiche, Cotabambas, etc.

“Son proyectos que pueden tener un impacto importante en el crecimiento de la producción nacional”, afirmó Pino en entrevista con el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú, quien destacó que el Perú mantiene un alto potencial geológico para seguir siendo un actor relevante en el mercado global del cobre.

No obstante, el ejecutivo advirtió que el principal desafío no es el potencial geológico ni la disponibilidad de recursos, sino la capacidad de ejecutar estos proyectos y lograr que sean económicamente viables. “Lo único que tenemos que hacer es asegurar que estos proyectos cuenten con condiciones apropiadas y competitivas —en términos de permisos, infraestructura y régimen tributario— para que las empresas mineras puedan llevar a cabo sus evaluaciones técnico-económicas de manera ágil. De este modo, los proyectos peruanos podrán convertirse en opciones atractivas dentro de sus carteras y facilitar la decisión de invertir en el país”, señaló.

En los últimos años, Perú ha perdido posiciones frente a otros países productores, como la República Democrática del Congo. Sin embargo, Pino considera que esta situación puede revertirse si los proyectos en cartera logran avanzar hacia su etapa de producción.

El reto de la tramitología

En ese sentido, remarcó que factores como la tramitología y los tiempos para la obtención de permisos siguen siendo determinantes para atraer inversión y mantener la competitividad frente a otros países de la región.

Pino también hizo una distinción entre el impacto de los proyectos actuales y la necesidad de pensar en el largo plazo. Explicó que, mientras la cartera vigente puede sostener el crecimiento en los próximos años, el futuro de la producción dependerá de nuevos descubrimientos.

“Un proyecto de cobre puede tardar entre 15 y 20 años desde su descubrimiento hasta convertirse en una operación minera. Por eso es clave invertir recursos en exploración temprana (greenfield) para seguir alimentando la cartera con proyectos nuevos que permitan aumentar la probabilidad de descubrir nuevos recursos minerales para el país”, indicó.

En esa línea, advirtió que la menor inversión en exploración temprana que se ha venido dando en los últimos 5 años (según datos de S&P Global) podría afectar la disponibilidad de nuevos recursos en el largo plazo, en un contexto donde se prevé un aumento sostenido de la demanda global de cobre de aquí al 2050, liderado por la transición energética y la inteligencia artificial.

Related posts