
Un informe de Cochilco revela que el consumo de electricidad del sector minero del cobre ha ido en aumento en los últimos 15 años y se estima que continúe esa tendencia durante la próxima década, debido a una mayor producción de cobre fino y a circunstancias estructurales que enfrenta la minería nacional.
En el informe se proyecta que el consumo eléctrico en minería del cobre crecerá un 20.2% al 2034, alcanzando 33.2 TWh, en un escenario donde la demanda energética aumenta a un ritmo superior al de la producción, reflejando cambios estructurales en la industria y mayores exigencias sobre el sistema eléctrico nacional.
Consumo eléctrico crece por sobre la producción
El estudio establece que el consumo eléctrico pasará de 27.6 TWh en 2025 a 33.2 TWh en 2034, lo que representa un alza de 20.2%, frente a un crecimiento de solo 8.3% en la producción de cobre.
Este crecimiento se atribuye principalmente al alto consumo eléctrico en el proceso de concentración, que por sí solo en 2034 alcanzaría 18.1TWh, representando el 55% del consumo total. En segundo lugar, destaca el aumento asociado al uso de agua de mar (incluyendo desalación e impulsión) que crecerá cerca de un 60%, alcanzando aproximadamente 5.4 TWh al 2034. Este aumento responde a restricciones hídricas en el norte y al mayor uso de fuentes no continentales.
En contraste, se prevé una disminución significativa en el proceso de hidrometalurgia, pasando de 4.2 TWh en 2025 (15% del total) a 3.5 TWh en 2034 (10%). Por su parte, la fundición mantendría una participación relativamente estable, pasando de 1.5 TWh en 2025 (5%) a 2.1 TWh en 2034 (6%). Finalmente, los procesos de mina subterránea y refinería se mantendrán con participaciones relativamente bajas, sin superar individualmente el 3% del consumo durante el período de estudio.
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El estudio de Cochilco indica también que la producción de concentrados de cobre incrementará su consumo eléctrico, pasando de 20.5 TWh en 2025 a 26.0 TWh en 2034, elevando su participación del 75 % al 78 %. En contraste, la demanda eléctrica asociada a la producción de cátodos por electroobtención reduciría su peso relativo, al pasar de 4.9 TWh (18 %) en 2025 a 4.3 TWh (13 %) en 2034. Por su parte, el consumo vinculado a la producción de ánodos y cátodos electrorrefinados se mantendría relativamente estable en el tiempo.
Este cambio en la distribución del consumo eléctrico responde al ingreso de nuevos proyectos enfocados en minerales sulfurados y al agotamiento progresivo de los yacimientos de óxidos de cobre.
Expansión regional y exigencias para el sistema eléctrico
A nivel territorial, Antofagasta seguirá concentrando la mayor demanda, aunque regiones como Atacama y Coquimbo mostrarán los mayores crecimientos relativos. Este escenario refuerza la necesidad de expansión en transmisión y generación eléctrica en el norte del país.
El informe proyecta que hacia 2030 cerca del 98.6% de la electricidad utilizada por la minería del cobre provendrá de fuentes renovables. Este avance responde a contratos de suministro de largo plazo y compromisos de descarbonización del sector.

