

Un método del Advanced Mining Technology Center (AMTC) que permite determinar automáticamente las posiciones objetivo de martillos pica-roca fue patentado por la Universidad de Chile. La protección, otorgada por el Instituto Nacional de Propiedad Intelectual (Inapi), se extiende hasta 2041.
Este desarrollo, iniciado en 2019 en el marco de un proyecto Fondef con apoyo de Codelco, responde a una necesidad crítica de la industria minera: avanzar hacia operaciones más eficientes, seguras y autónomas. Actualmente, la tecnología se encuentra en etapa de pilotaje en la mina El Teniente para validarse en condiciones reales de operación en un martillo de 16 pies de alcance, 25 kW de potencia y para equipos portadores de 30 a 40 toneladas.
Su propuesta de valor se centra en la optimización de los tiempos de fragmentación, la reducción de detenciones operacionales y la mejora en la continuidad de los procesos productivos. Si bien el desarrollo se ha focalizado en minería subterránea, su versatilidad permite la implementación en operaciones a cielo abierto y en otras industrias intensivas en fragmentación de roca, como la construcción u obras civiles, lo que abre oportunidades concretas de escalamiento y adopción a nivel nacional e internacional.
La solicitud de patente fue presentada inicialmente en 2021 mediante el sistema PCT, mecanismo internacional que marca el inicio de un proceso unificado de protección y reserva el derecho a solicitar la patente en múltiples jurisdicciones, y en 2024 fue solicitada en Chile ante el Inapi. Los investigadores Javier Ruiz del Solar, Mauricio Mascaró, Isao Parra y Daniel Cárdenas están consignados como los inventores. También se presentaron solicitudes de patente en Argentina, Australia y Perú, países donde el trámite aún está en curso.
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¿En qué consiste?
Lo patentado es un método y un sistema basado en datos de sensores, imágenes y nubes de puntos, para determinar una posición objetivo, como los utilizados en la fragmentación de rocas de gran tamaño en piques de traspaso o a la entrada de chancadores.
El método comprende, en primer lugar, la adquisición de imágenes y datos del material a ser fragmentado, para luego llevar a cabo un proceso de modelamiento e identificación de las rocas a ser fragmentadas. Con esa información, genera posibles puntos de picado, que se evalúan y seleccionan según criterios definidos. La posición elegida se usa para controlar el martillo pica-roca.
El sistema, por su parte, integra sensores que capturan imágenes y datos, y un procesador que recibe, analiza la información y ejecuta el método.
El método y el sistema operan en tiempo real, analizan continuamente el entorno y definen la siguiente posición de picado para el martillo pica-roca. Esto permite una operación autónoma o apoyo a la teleoperación. Además, el sistema reconoce automáticamente los distintos tipos de roca y determina la posición para que el martillo hidráulico ejecute el picado.
“Actualmente existen varios inconvenientes en las tecnologías que hoy se utilizan para la operación remota de los martillos pica-roca”, explicó el Dr. Javier Ruiz del Solar, líder del Área de Automatización del AMTC. “Comúnmente un solo operador debe manejar más de un martillo, debido a la naturaleza intermitente de su operación, lo que hace que, con frecuencia, el proceso de fragmentación tarde más de lo normal, lo que genera un retraso en la cadena de producción de la mina. También es común que más de un vehículo LHD descargue material en un mismo pique y, cuando el martillo pica-roca está operando o la parrilla está obstruida, los vehículos deben esperar para descargar el material, lo que genera una parada del equipo en terreno que puede ser muy costosa”.
