
Novandino Litio, la empresa conjunta entre Codelco y SQM, ingresó al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto Salar Futuro, que permitirá la continuidad operacional de la compañía en el Salar de Atacama, con una inversión de USD 3000 millones.
El proyecto, denominado oficialmente “Continuidad Operacional y Desarrollo Minero Futuro en el Salar de Atacama”, busca extender la producción de litio hasta el 2060. La autorización ambiental vigente es hasta el 2030.
“El proyecto propone una transformación estructural del proceso productivo actual, incorporando nuevas tecnologías que permitirán aumentar la productividad, fortalecer el desempeño ambiental y consolidar el liderazgo de Chile en la producción sostenible de compuestos de litio de alta calidad”, señaló la compañía en un comunicado.
La iniciativa contempla una transición gradual desde el sistema productivo actual hacia uno sustentado en nuevas tecnologías, gestión adaptativa y mayor eficiencia operacional.
Entre sus principales objetivos se encuentran eliminar progresivamente el uso de agua continental, por agua recuperada desde el propio proceso, avanzar hacia el abastecimiento mediante fuentes de energía preferentemente renovables e incorporar nuevas tecnologías de extracción selectiva de litio, como evaporación forzada, membranas y extracción directa (DLE).
La propuesta mantiene la infraestructura actualmente autorizada, pero incorpora optimizaciones y nuevas obras para alcanzar una capacidad de producción de hasta 470 000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente (LCE), además de producir sales potásicas y otros derivados.
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Cinco sectores interdependientes
El proyecto se estructura en cinco sectores: Núcleo, Oeste, Este, Camino y Tubería Interplantas, e Infraestructura Eléctrica.
En el Sector Núcleo se consideran actividades de extracción, reinyección y manejo de salmuera, además de adecuación de pozas de evaporación, ampliación de acopios de sales y optimización de plantas existentes. En el Sector Oeste, denominado Salar Futuro, se emplazará nueva infraestructura productiva, incluyendo plantas de nanofiltración, evaporación, extracción directa de litio y ósmosis inversa.
El Sector Este concentrará infraestructura de monitoreo hidrogeológico asociada al Plan de Seguimiento Ambiental Hidrogeológico, PSAH, mientras que el Sector Caminos y Tuberías permitirá conectar las distintas áreas productivas mediante sistemas de transporte de salmuera, agua e insumos.
Además, el proyecto incluye la construcción de obras para el suministro energético, tales como subestaciones y líneas de transmisión eléctrica de alta tensión.
Construcción y operación
La fase de construcción se desarrollaría entre el segundo semestre de 2029 y el segundo semestre de 2036. En esta etapa se requerirá un promedio de 890 trabajadores, con un peak de 2600 personas, mientras que en operación se empleará a cerca de 1000 personas.
El cierre se iniciaría en 2061 y se prolongaría hasta 2066, con desmantelamiento de instalaciones, cierre técnico de pozos, sistemas de reinyección y monitoreo post-cierre. En esta fase se proyecta una dotación máxima de 1281 trabajadores.
Impactos ambientales
El resumen ejecutivo identifica 126 impactos ambientales asociados al proyecto, de los cuales 125 fueron clasificados como no significativos. El impacto significativo declarado se relaciona con la susceptibilidad de afectación del valor ambiental del territorio de ocupación ancestral de las comunidades indígenas de Toconao, Talabre, Camar, Socaire y Peine.
